El Capital quiere convertir Mumbai, la gran megalópolis india, en la referencia para la global class en esa zona del planeta. Para ello, es necesario que los miserables, el 60% de sus 14 millones de habitantes, sigan haciendo que la urbe funcione cada día. Ni siquiera es necesario que esa gran masa se incorpore a los circuitos de consumo de la urbe; con que produzcan riqueza en condiciones infrahumanas y mueran sin molestar es suficiente.