Esta novela es extraordinaria, escrita en una situación extraordinaria. Muestra con maestría la tragedia de Europa a mediados del siglo XX. La novela tiene un lado autobiográfico innegable, y comienza en la víspera de la ocupación alemana en París, en un ambiente cargado de preocupación. Al explotar las primeras bombas, miles y miles de familias salen a la calle, en coche, en bici o a pie.







