No soy de aquí nos ofrece una interesante vertiente de la reflexión sarrionandiana, que ayuda a comprender la complejidad de su mundo literario. Es una especie de diario laberíntico en el que se unen (se combinan, se entrelazan) hechos y pasajes de la vida carcelaria con reflexiones que al autor le motivan distintas lecturas y conocimientos. En el mismo sentido palizas, huelgas de hambre... se entremezclan (luchan) con recuerdos, sugerencias de amigos que le escriben y evidentes aficiones artísticas del autor.
Son casi todas reflexiones sobre la lengua, sobre el tiempo y el espacio. Y son, sobretodo, preguntas que plantea a su gente, a la gente de su pueblo, un pueblo por hacer (...)
Parece un cuaderno de notas escrito desde dentro y no sólo desde dentro en el sentido bondón del alma, que decía Unamuno; pero no estamos ante un mero libro de "carceleras" como a veces escriben los poetas cuando se encuentran en prisiones, sino ante una verdadera serie de ensayos que acredita la magnitud literaria e intelectual de su autor.














