Leo Leike recibe mensajes electrónicos por error de una desconocida llamada Emmi. El joven los contesta, y como a ella le resulta atractivo el intercambio, sigue escribiendo. De esa manera se crea una conversación que no tiene vuelta atrás. Parece cuestión de tiempo que queden para conocerse en persona, pero viven con desasosiego esa opción, por lo que retrasan el encuentro.