La Navarra occidental, la frontera del mar. Castillos de Gipuzkoa, Álava, el Duranguesado y Bizkaia . Estos castillos protegieron un país común, un pueblo y una cultura semejante. Unos castillos que, curiosamente, marcan la línea fronteriza cultural y traspasan las fronteras políticas impuestas creando la suya propia.










