Navarra, uno de los Países más antiguos de Europa, fue independiente durante siglos edificando multitud de castillos. En 1512-1530 la corona de Castilla y en 1620 la de Francia, culminaron los acosos y paulatinas ocupaciones y sometieron sus instituciones políticas y jurídicas.
Los castillos recogidos son testimonio de nuestra memoria y corolario de lo que han pretendido que seamos: una ciudadanía en ruina, sin memoria, que dé por bueno lo ocurrido y que, si es necesario, asuma el autoodio, borre toda seña de identidad y olvide su propia cultura.












