Hatshepsut, siendo mujer, quiso ser rey y no reina y lo sonsiguió. Apartó del camino a su sobrino y gobernó el antiguo Egipto. Llevaba una barba postiza, símbolo de autoridad, tal como se demuestra en alguna de sus estatuas. Se enamoró de un coronel, Senenmut, a quien concedió más de 20 títulos, incluyendo el de arquitecto real que le valió para hacerse sus propias tumbas y morar juntos para la eternidad.






