Al parecer, nada acaba hasta que uno mismo siente que se ha acabado. De esa manera comienza esta historia que fluye en el seno de las relaciones personales. Ane, la protagonista de esta historia, se encontrará consigo misma mientras “mira” al amigo que ha sufrido un accidente en el Himalaya (lo observa desde el hospital de Iruña, con la intención de ayudarlo). En esa reflexión, la historia caminará del final al principio, del sentimiento a la decisión: nada comienza hasta que uno mismo así lo decide.